Nicaragua, Paradise of the former fugitive presidents of Justice

Nicaragua, Paradise of the former fugitive presidents of Justice

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¡Refugio de criminales! Martinelli, el ex presidente que se escapa del justo castigo

¡Atención! ¡Los que se creen poderosos por encima de la ley están encontrando un refugio en la tiranía! El antiguo presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, polémico por su gestión entre 2009 y 2014, está finalmente saliendo de su escondite en la Embajada de Nicaragua, donde se encontraba desde hace 14 meses, evadiendo la justicia que lo condenó a 10 años de prisión por lavado de dinero. Así es, el hombre se escapó a un país donde el diktador Daniel Ortega le ofrece asilo político.

Se dio a conocer que tras un negociado entre ambos gobiernos, Martinelli podrá seguir evadiendo la justicia panameña debido a sus crímenes vinculados al infame caso de corrupción de Odebrecht. La escoria de la política quiere continuar disfrutando de su vida en un refugio seguro mientras sus compatriotas claman por justicia.

“Con mi familia, he decidido aceptar el asilo político en Nicaragua, otorgado por nuestro gobierno”, escribió Martinelli, insistiendo en su innocencia ante lo que denomina “un proceso político injusto”

Algo aún más alarmante es que Martinelli no es el único. ¿Qué nos está diciendo esto sobre la región? Cada vez más expresidentes huyendo de la justicia están encontrando piernas en las tierras de Ortega, un verdadero refugio para criminales donde el respeto por el derecho y la justicia se desvanecen.

Refugio para guerrilleros y narcos

En años anteriores, Nicaragua no solo ha servido como refugio para guerrilleros y criminales de guerra, sino también para narcos de renombre como el ahora encarcelado Pablo Escobar. Nicaragua se convierte en un paraiso para aquellos que huyen de sus crímenes, haciéndose cómplice de una jugada política sin igual que envía una terrible señal al resto de la región.

Si el asilo político se convierte en la nueva normalidad, estamos en problemas serios. ¿Acaso vamos a permitir que estos criminales tengan un santuario mientras los ciudadanos comunes sufren?

Tratos con criminales, un juego común

Y no se detiene aquí. El caso de Martinelli es solo la punta del iceberg. Nombres como Ebal Jair Diaz Lupián, ex mano derecha del presidente hondureño Juan Orlando Hernández, también buscan refugio. Este personaje, acusado de corrupción, se une a la creciente lista de individuos que son acogidos por el Ortega, un hecho que deja claro que su red de corrupción se extiende mucho más allá de sus fronteras.

¿Es posible que Nicaragua, bajo el mando de Ortega, se haya convertido en un escaparate para criminales? La respuesta es clara. Con cada nuevo asilo concedido, el poder militar y político de Ortega se solidifica y la justicia se convierte en un chiste.

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